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Fuente Organización Marítima Internacional
¿Cuáles son las nuevas normas?
Las nuevas prescripciones para verificar la masa bruta de un contenedor lleno entrarán en vigor el 1 de julio de 2016, en virtud del Convenio internacional para la seguridad de la vida humana en el mar, 1974 (Convenio SOLAS).
¿Por qué se han introducido las prescripciones para la verificación de la masa bruta de un contenedor lleno?
Conocer con exactitud cuál es la masa bruta de un contenedor lleno es fundamental a la hora de asegurar una estiba y apilamiento correctos y de evitar el derrumbe de las pilas de contenedores o su pérdida en el mar. Se trata de una importante medida de seguridad encaminada a salvar vidas y prevenir daños personales, así como a evitar la destrucción de bienes.
¿Es la declaración de la masa bruta una nueva prescripción?
Siempre ha existido una prescripción en el Convenio SOLAS para declarar la masa bruta de la carga y los contenedores. La nueva prescripción añade un nivel mayor de exigencia de verificación de la masa. El objetivo es asegurar que la masa declarada es un reflejo exacto de la masa bruta del contenedor lleno, de forma que se eviten daños personales, daños en la carga, pérdida de contenedores, etc.
¿Cómo se puede verificar la masa bruta?
El reglamento del Convenio SOLAS permite utilizar dos métodos diferentes para verificar la masa bruta de un contenedor lleno:
¿Quién debe indicar la masa bruta verificada?
El expedidor es responsable de proporcionar la masa bruta verificada indicándola en el documento de expedición que presentará al capitán o su representante, y al representante del terminal, con antelación suficiente para que pueda ser utilizada en la preparación del plano de estiba del buque.
¿Quién es el expedidor?
Por expedidor se entiende la entidad o persona jurídica mencionada en el conocimiento de embarque o en la carta de porte marítimo o documento de transporte multimodal equivalente (por ejemplo, un conocimiento de embarque "directo") como expedidor y/o la persona que haya concertado (o en cuyo nombre o por cuenta de la cual se haya concertado) un contrato de transporte de mercancías con una compañía naviera. El expedidor puede ser un fabricante, un agente de buque, un transitario, etc.
¿Qué ocurre si no se indica la masa bruta verificada?
La masa bruta verificada es un requisito para cargar un contenedor lleno en un buque. Un contenedor lleno del que no se haya indicado la masa bruta verificada con la suficiente antelación como para poder ser utilizada en la preparación del plano de estiba del buque, no podrá ser cargado en un buque donde se aplica el reglamento SOLAS.
¿Quién decide el "método certificado" para pesar la carga?
La decisión es responsabilidad de la autoridad competente del Estado donde se haya realizado la arrumazón del contenedor.
¿Quién aplicará los reglamentos?
Al igual que otras disposiciones del Convenio SOLAS, la aplicación de las prescripciones de dicho Convenio en lo concerniente a la masa bruta verificada es competencia y responsabilidad de los Gobiernos Contratantes del Convenio SOLAS. Los Gobiernos Contratantes que actúan como Estados rectores del puerto deberán verificar el cumplimiento de las prescripciones del Convenio SOLAS. La ejecución de las prescripciones del Convenio SOLAS que no se cumplan será exigible conforme a las legislaciones nacionales.
¿Quién asume los costes derivados de no verificar la masa bruta?
Un contenedor lleno del que no se haya indicado la masa bruta verificada con la suficiente antelación como para poder ser utilizada en la preparación del plano de estiba del buque, no podrá ser cargado en un buque donde se aplica el reglamento SOLAS. Cualquier coste asociado a la denegación de carga o almacenamiento, o a la demora o devolución definitiva del contenedor, debería supeditarse a lo acordado contractualmente por las partes comerciales.
¿Qué ocurre si un contenedor llega para su transporte posterior sin que se haya verificado la masa bruta?
Si bien el expedidor es el responsable de obtener y documentar la masa bruta verificada de un contenedor lleno, la sección 13 de las Recomendaciones relativas a la masa bruta verificada de un contenedor con carga (MSC.1/Circ.1475) contiene contingencias para casos de contenedores que se reciban sin que se haya proporcionado previamente su masa bruta verificada.
Para permitir que los contenedores prosigan su ruta eficazmente y sin interrupciones, el capitán o su representante y el representante de la terminal podrán obtener, en nombre del expedidor, la masa bruta verificada del contenedor lleno. Para ello, el contenedor lleno se podrá pesar en la terminal o en otro sitio: la conveniencia y el modo de proceder deberían acordarse entre las partes comerciales, incluido el reparto de los costes que esto ocasione.
¿Qué ocurre con los contenedores que se cargaron para su transbordo antes del 1 de julio de 2016?
El Comité para la seguridad marítima (MSC), en su 96 periodo de sesiones en mayo de 2016, acordó que, aunque no debería retrasarse la implantación de las prescripciones de SOLAS, sería beneficioso si las Administraciones y las autoridades de supervisión por el Estado rector del puerto abordaran el cumplimiento de estas medidas desde un "enfoque práctico y pragmático" durante los tres meses inmediatamente posteriores al 1 de julio de 2016. Ello permitiría que los contenedores llenos cargados antes del 1 de julio de 2016 pero que han sido transbordados ese mismo día o posteriormente, lleguen a su puerto final de descarga sin verificar la masa bruta. Asimismo, proporcionaría mayor flexibilidad a todas las partes interesadas en el transporte de contenedores para mejorar, si fuera necesario, los procedimientos (p.ej, softwares actualizados) de documentación, comunicación y transmisión de los datos de la masa bruta verificada de forma electrónica.
El MSC acordó la Circular MSC.1/Circ.1548, Asesoramiento para las Administraciones, autoridades de supervisión por el Estado rector del puerto, empresas, terminales portuarias y capitanes sobre las prescripciones del Convenio SOLAS para la masa bruta verificada de contenedores llenos.
Fuente Clarín
La vicepresidenta se reunió con empresarios y con el primer ministro y la presidenta coreana. Hubo avances para la llegada de inversores.
"En la Argentina hay una oportunidad gigantesca", celebró Gabriela Michetti, tras un intenso día de reuniones en Seúl, el último en Corea del Sur antes de partir a Tokio, Japón, para completar la gira por Asia que le encargó Mauricio Macri con el objetivo de seducir inversores. La vicepresidenta había transmitido ese mensaje durante su participación, junto a varios secretarios de Estado, del seminario"Oportunidades de Crecimiento e Inversión en Argentina", donde mantuvo reuniones con importantes empresarios locales. Luego, con ese mismo espíritu, se entrevistó con el primer ministro coreano,Hwang Kyo-ahn y con la presidenta Park Geun-hye.
El dato concreto de la seguidilla de reuniones surgió tras la cita de la vicepresidenta con los máximos directivos de Posco, una de las cuatro mayores productoras de acero a nivel mundial y que trabaja en la explotación de litio. Chan Kun Han, su presidente,se comprometió, según contó la propia Michetti a Clarín, a aumentar la producción en Salta de las 2.500 toneladas actuales a 20.000 para fin de año. "Y a partir de ahí, si todo va bien, el número crecería a 60 mil o 70 mil toneladas", contó.
Junto al viceministro de Finanzas, Pedro Lacoste; los secretarios de Comercio, Miguel Braun, de Industria y Servicios, Martín Etchegoyen, y de Minería, Daniel Meilán; y el presidente y vicepresidente de la Agencia de Inversiones y Comercio Internacional, Juan Procaccini y Roberto Villalba, Michetti mantuvo encuentros con los directivos de Samsung, Hanwha, Hyundai, KCLC, World Entertainment, Jungsan Biznet, Korda, Ministry of Strategy and Finance, LG International, Kim & Chang, Kogas, Kotra.
"La visita a Corea fue muy exitosa. Pudimos instalar la idea de que en nuestro país hay un cambio de época, con oportunidades para los empresarios que luego de trasladarán a nuestro pueblo", dijo la vicepresidenta.
Ese mensaje también llegóa oídos de la presidenta coreana y del primer ministro. Park Geun-hye, la primera mandataria, le adelantó a Michetti que aceptará la propuesta de Macri de visitar pronto la Argentina. Lo más probable es que sea en noviembre, cuando ella viaje a Lima para participar de APEC. "Corea está ente nuestras prioridades de la agenda internacional. Este es el primer viaje que hago por afuera de Sudamérica", buscó conquistarla la vicepresidenta.
En la rueda de conversaciones, los funcionarios buscaron tentar al empresariado coreano con el plan de infraestructura que pondrá en marcha Macri en los próximos meses, que contempla como punto central el Plan Belgrano. Los invitaron, sin más, a "presentarse en las licitaciones". Michetti les dijo que entre el Estado y el sector privado se invertirán 100 mil millones de dólares y que apuestan a crear 100 mil puestos de trabajo.
Fuente ámbito Financiero
La Argentina dio el sí, y finalmente el Mercosur presentó ayer su oferta de apertura de mercados de los países de la Unión Europea (UE); que, a su vez, planteó su propia lista de productos que podrían ser exportados a Europa sin pagar aranceles. Si bien se espera una negociación larga (incluso es difícil que se llegue a buen puerto este año), tanto desde el Mercosur como desde Europa se tomó como una noticia positiva y expectante que el Gobierno de Mauricio Macri aceptara incluir a la Argentina en las negociaciones, y destrabar así las discusiones entre las dos regiones económicas. En concreto, con las presentaciones de ayer, no sólo se reactiva el diálogo comercial entre los dos bloques, sino que se vive el regreso del país a las conversaciones de apertura comercial, un concepto prácticamente vedado durante el kirchnerismo.
La presentación de ayer implica el retorno de la Argentina a las negociaciones comerciales del Mercosur, después de casi una década de discusiones de apertura comercial bloqueadas por la política económica interna del país. Tanto dentro del bloque como hacia otras uniones aduaneras. De hecho, las últimas negociaciones comerciales como bloque dentro del propio régimen de integración sudamericana se dieron en julio de 2006, cuando se intentó discutir la inclusión de sectores como el azúcar, las autopartes, algunas frutas y maquinaria. Había además quejas desde Brasil hacia la Argentina por el cierre de las fronteras para el ingreso de electrodomésticos, textiles, bienes de capital y calzados desde el país vecino. Eran los primeros síntomas de generalizaciones de las Declaraciones Juradas para la Aprobación de Importaciones (DJAI) para la autorización de cualquier tipo de importaciones, sistema que luego derivó en una obligación paraancelaria desde donde reinó Guillermo Moreno y su esquema de autorización y prohibición para el ingreso de cualquier producto desde el exterior. Luego, desde 2011, las DJAI fueron el instrumento complementario del "cepo" para "cuidar" la oferta de divisas, y finalmente terminaron declaradas ilegales por la Organización Mundial de Comercio (OMC). El kirchnerismo las desmanteló prolijamente a fines de noviembre de 2015, a días de entregar el poder a Mauricio Macri.
El anuncio de las presentaciones de las listas del Mercosur y la UE de ayer en Bruselas, sede del bloque europeo, fue presentado por la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmstrom, como el "intercambio de ofertas hoy entre la UE y el Mercosur. Primer paso para reanudar nuestras negociaciones comerciales. Importante económica, política y culturalmente". "Este es el primer intercambio de ofertas desde 2004, y un paso necesario para hacer avanzar el proceso de negociación", indicó la funcionaria, que además prometió que ambas partes "analizarán las ofertas" y volverán a reunirse antes del verano.
En concreto, nadie quedó satisfecho; y, de no mediar ampliaciones en las listas de los dos lados, las negociaciones terminarán nuevamente en un fracaso. De hecho, la Argentina negoció, a través de la cancillería que maneja Susana Malcorra, que la carne y el etanol (dos productos con los que el país es altamente competitivo para las exportaciones), quedaron fuera de la lista ofrecida por Europa, que prometió negociaciones "dentro de un tiempo" para estos productos. Brasil también presentó quejas formales por la falta de inclusión de otros productos agrícolas clave y derivados del petróleo. Las negociaciones por un eventual, y por ahora lejano, Tratado de Libre Comercio (TLC) entre ambos bloques fue retomado por Brasil, Uruguay y Paraguay en 2010, pero no fue acompañado por la Argentina, que se negaba a discutir apertura de mercados. Además, las negociaciones, implicaban necesariamente la aceptación de la libre circulación de divisas para las ganancias de las empresas multinacionales presentes en los países del Mercosur; lo que ponía a la Argentina fuera de cualquier acuerdo ante la vigencia del "cepo". En algún momento de las negociaciones, en 2013, Uruguay y Brasil amenazaron con romper el bloque comercial con la Argentina (y continuar con la "unión política") y negociar por separado con Paraguay un acuerdo comercial directo con la UE. La falta de una oferta amplia por parte del bloque europeo hicieron que tampoco hubiera mucha voluntad en estos estados por romper el bloque sudamericano.